
Cultivo el gusto por los pequeños placeres de la vida, como la mayoría de gente debería hacer, si es que no lo hace.
Recientemente he vuelto a ver una de mis películas favoritas "Amélie" y eso me ha hecho volver a pensar que todos deberíamos presentarnos como se presenta una voz en off a los personajes de ese film:
-"El padre de Amélie, ex médico militar, trabaja en un balneario termal de Einghien-les-Bains.
A Raphaël Poulain le disgusta: orinar cerca de alguien, atraer miradas de desdén hacia sus sandalias y salir del agua y sentir que se le pega el bañador.
A Raphaël Poulain le gusta: arrancar a trozos el papel pintado, poner en fila todos sus zapatos y lustrarlos con esmero, vaciar su caja de herramientas... limpiarla bien... y volver a ponerlo todo en su sitio."-
De este modo, cuanto menos curioso, se nos presenta a los personajes. Ahora le toca el turno a Amélie; "cultiva el gusto por los pequeños placeres: hundir la mano en un saco de legumbres, partir el caramelo quemado de la crema catalana con una cucharilla y hacer rebotar las piedras en el canal Saint Martin."
Dicho esto, a mí me gusta reventar burbujitas del plástico de embalaje, sentir el agua en los pies, mojarme con la lluvia, cantar a voces en el coche cuando estoy sola , taparme después de haberme destapado durmiendo en una noche fría , los "5 minutos más" que le robo al despertador y los ataques de risa. Me disgusta el suero de los yogures, el tacto del terciopelo y la pana, la brisilla que te deja helada cuando sales de la piscina y los enredos en el pelo.
Y es que las pequeñas cosas son las que hacen la vida.